• Camila Arbeláez

PERDERSE para encontrarse

Actualizado: may 14


Perderse para encontrarse…. ¿Alguien más que se identifique con esta frase?

Volví con el corazón recargado y muchas ganas de contarles lo que ha sido este mes para mi. Me perdí mucho tiempo y no sólo en redes sino también dentro de mi misma.

En el afán de hacer una y otra vez lo mismo y dejarse llevar simplemente por la corriente me desconecte por dentro.

No se si alguna vez les ha pasado pero yo deje de vibrar con cosas que amo y disfruto. Lo que para mi era un placer comenzó a ser un sacrificio y les confieso, me llene de pánico.

La cocina ya no me emocionaba, el ejercicio me cansaba, las fotos que tanto me gustan se fueron quedando sin productora y de un momento a otro pareciera como si la creatividad fuera algo completamente aparte de mi corazón y mi ser.


Apagaba las alarmas, posponía prioridades, me inventaba excusas para mi misma y me dejaba para después. No quería tocar nada con mitad de corazón, parecía Anna de Frozen la película de Disney; pero en mi caso, en vez de congelar las cosas, las iba a marchitar.

Me sentía sin ganas y aunque al principio dije: “está bien, date unos días” después parecía imposible retomar y volver a mi normalidad.


Para mi viajar significa darle alas a la libertad y forma a los sueños. Deslumbrar la capacidad de asombro y levitar entre lugares, personas e instantes que quedan guardados como fotos en álbumes de recuerdos.

Pues bueno, se me juntaron varios de estos y fueron la excusa perfecta para desconectarme del mundo exterior.

Disfrute de mi, de mi soledad, de lo simple, de mis amigas, de mi novio, de la comida, de la vista, del mar, del atardecer, de la familia, de las personas bonitas. Disfrute dormir sin alarmas, devolverme a mi niñez con un plato gigante de cheerios y leche entera, tomarme un gin tonic un Martes, comerme una hamburguesa, desayunar bowl de frutos rojos con chilaquiles y probar la sierra con patacón de guineo.



Disfrute y abrace mi momento mientras entendía que no siempre se esta bien y que cada ser humano es un mundo completamente diferente con miedos, preocupaciones, pruebas y situaciones así… depende de nosotros recordarnos que la pregunta no es “¿por qué?” sino “¿para qué?”.


La vida nos pone aprueba el balance, no sólo en la parte física. ¡No señor! En todos los aspectos: en el espiritual, en el laboral y en el social con todas las personas que nos relacionamos. Nos hace entender que hay que seguir pedaleando porque a pesar de los tropiezos, los finales felices existen y para esos NO nos toca esperar una eternidad, pues están en cada sueño cumplido, cada meta lograda y cada momento pleno disfrutado. Están en cada acierto, en cada buena compañía y en la paz que sólo da sentir al de arriba cerquita. Los finales felices están presentes todos los días, sólo que a veces necesitan de los tropiezos para hacernos caer cuenta de que están ahí!


Decidí compartir este pedacito de vida porque no es justo con ustedes ni conmigo mostrarles una foto bonita sin contarles toda la historia que hay detrás. Por lo general en las redes solo mostramos caras felices y yo SOY partidaria de que sea así, no quisiera estar bombardeada de cosas negativas todo el tiempo, todo lo contrario. Pero que rico compartir también esta parte real que nos recuerda que está bien sentirnos de esta forma, que somos humanos y que las vidas perfectas no existen pero aún así siguen siendo hermosas.


Ahora les cuento de mi... estoy amando al proceso, abrazando mi autenticidad, volviendo a los hábitos, dejando que todo fluya y agarrándome de practicas que me ayudan a reconectarme cada vez más con mi yo interior. Con ansias de redescubrirme, reinventarme y sobre todo disfrutar el recorrido.

Por acá algunas de las cosas que me han ayudado en mi proceso:

*Buscar anclas de felicidad. Yo no se si a ustedes les pasa, pero yo veo las fotos y me acuerdo de cómo me estaba sintiendo en ese momento… si estaba feliz, inspirada, relajada, emocionada, vibrando a mil o medio bajita de energía… pues escojo las preferidas mas acorde y las veo, veo los ojos, la foto… recuerdo el momento y me leo!

*Conectarme con mi espiritualidad. En mi caso Dios. Eso en lo que creo y es más grande que todo

*Leer personas y libros que me inspiren

*Hacer un viaje cerquita del mar. Alma salada, alma lavada.

*Hacer un circulo de vida y mirar las áreas en las que más debo trabajar

*Hacer una lista de 10 cosas por las que estoy agradecida

*Rodearme de personas bonitas que sean como soles y alumbren el camino con buenas ideas y consejos

*Ocuparme en vez de preocuparte. Para esto el mejor aliado es el orden, no sólo en el espacio; sino también en el tiempo y en los pensamientos.








Camila Arbeláez

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